Tuesday, September 17, 2019
Another Behavior & Law blog

Diferencia entre sesgo y heurístico

Uno de los errores más comunes al hablar de Economía de la Conducta es confundir el heurístico y el sesgo….

By Rafael López , in Definiciones , at 1 septiembre, 2019

Uno de los errores más comunes al hablar de Economía de la Conducta es confundir el heurístico y el sesgo. Ambos conceptos hablan sobre cómo nuestro cerebro procesa la información. Ambos hablan del «atajo mental» que tomamos para procesar la información de manera rápida, un mecanismo que se ha creado a lo largo de la evolución para ayudarnos a sobrevivir (tenga en cuenta el lector que la supervivencia va ligada a la rapidéz, no a la precisión). Si bien, aunque ambos términos hacen referencia a conceptos similares, no son lo mismo. Veamos en qué se diferencian.

Los heurísticos son operaciones encaminadas a facilitar la formación de juicios y entender así el mundo como algo más sencillo. Ante la imposibilidad de procesar toda la información que nos rodea, cuando se dan determinadas circunstancias, nuestro cerebro toma un atajo. Por ejemplo, si nos encontramos con una entrañable abuelita, con pelo blanco y cara amable, automáticamente, nuestro cerebro, en milésimas de segundos nos hará creer que no estamos en peligro frente a esta mujer, aunque se trate de una asesina en serie (como la que figura en la fotografía). ¿Por qué ocurre esto? Porque realmente, la evolución y el aprendizaje nos ha enseñado que ante este tipo de personas no hay peligro, entonces se ha generado un mecanismo automático que nos lleva a esa conclusión sin esfuerzo, de manera rápida e inconsciente. Esto es un heurístico.

Pero ¿y si realmente estamos ante Dorothea Puente, asesina de nueve personas en California? Entonces el heurístico nos estará llevando a un error.

Pero, ¿error es lo mismo que sesgo? No. Es parecido, pero tampoco es igual. Un sesgo será un error sistemático. Es decir, en el caso de la abuelita, encontrarnos con una asesina en serie no será lo normal, no estaremos frente a un error sistemático (no ocurre siempre que estamos en esa situación). En este caso estaremos sólo frente a un error pero no frente a un sesgo. Este último, sólo ocurrirá cuando de manera repetida caemos en un mismo error (error sistemático).

Veamos un ejemplo de sesgo. Pensemos en un hombre con una enraizada educación machista. Este hombre piensa que las mujeres tienen una capacidad física e intelectual muy inferior a la de cualquier hombre. Si tuviese que trabajar junto a una compañera, automáticamente «no confiaría en ella y la menospreciaría». No analizaría la situación, la valía de su compañera, o cualquier otro elemento que le indicase lo contrario. Simplemente su heurístico le haría despreciarla. Y esto lo haría siempre que se encontrase trabajando con una mujer. No sería un error aislado, sería un error sistemático y, por tanto, un sesgo.

Simplificando mucho podríamos resumir sus definiciones con las siguientes frases:

Heurístico. Atajo mental para ahorrar recursos cognitivos.

Error. El atajo nos lleva a una conclusión erronea.

Sesgo. Error sistematico. Ante una situación tenemos tendencia a caer sistemáticamente en el mismo error.

Esperamos haber ofrecido algo de luz sobre estos conceptos y ayudado a interpretar los interesantes postulados de la economía conductual.