Tuesday, November 19, 2019
Another Behavior & Law blog

Al mal tiempo … ¿Buena cara? o por qué, si la vida te da limones, puede que no los uses para hacer limonada.

Por Antonio Domínguez. En inglés existe una frase de uso común, al menos durante el último siglo, que dice “Cuando…

By Rafael López , in Artículos de divulgación , at 23 septiembre, 2019

Por Antonio Domínguez.

En inglés existe una frase de uso común, al menos durante el último siglo, que dice “Cuando la vida te da limones, haz limonada» (When life gives you lemons, make lemonade) y corresponde con la idea optimista contenida en “Al mal tiempo, buena cara”, un enfoque útil para afrontar la adversidad con resiliencia. El doble sentido en inglés se obtiene porque los limones (agrios) serían la metáfora para algo que uno recibe y no corresponde con lo que quiere, que serían las naranjas (dulces).

Es en ese mismo sentido que “lemons” se usaba en el mercado de coches de segunda mano en los EEUU -al menos en la segunda mitad del siglo XX- para describir aquellos vehículos que, aunque externamente parecen en buen estado, tienen importantes problemas mecánicos que no están a la vista. A los coches de segunda mano que sí serían una buena compra, les llamaban cerezas “cherries” o melocotones “peaches” entre otros nombres.

The Market for ‘Lemons

Así, “The Market for ‘Lemons’” (El mercado de los “limones”) es un artículo escrito en 1970 por George Akerlof, uno de los pioneros de la Economía Conductual y Premio Nobel en 2001, en el que se ponen de manifiesto algunos de los fallos del mercado de coches de segunda mano, en este caso derivados de la asimetría de la información. Discutía así el paradigma de la “mano invisible”, la metáfora con la que el economista clásico Adam Smith hablaba de la capacidad de autorregulación intrínseca que tendría el libre mercado, apareciendo tanto en su “Teoría de los Sentimientos Morales”, del año 1759, como en su otro libro -más conocido- de 1776 “La Riqueza de las Naciones”.

En dicho artículo, Akerlof explica que, dada la asimetría en ese mercado entre el vendedor del coche -que conoce el estado del vehículo- y el comprador, que dispone de una información insuficiente y/o segada, lo que incluye el precio aunque este pueda no corresponder al estado real en que se encuentra; desde la manipulación deliberada del cuentakilómetros hasta el sesgo cognitivo de aversión a la pérdida que lleva al autoengaño. Los vendedores de coches en mal estado (los «lemons»), intentarán hacerlos pasar por compras de buena calidad. Sería, por tanto, difícil diferenciar los unos de los otros (“limones” de “melocotones”).

La autorregulación.

En una primera fase se pagarían “limones” a precio de “melocotones”, frustrando así las expectativas de los compradores perjudicados. En una segunda fase, éstos ofertarán por un valor equivalente a la media de la calidad esperada -la suma de las diferentes calidades por la probabilidad de que le toquen-, el cual será menor cuantos menos coches de buena calidad existan en el mercado.

Estas ofertas son obviamente menores al valor de los vehículos de buena calidad, por lo que estos vehículos se van retirando del mercado. El comprador recalcula las probabilidades ya que cada vez hay menos de encontrar un coche bueno, y hace ofertas menores. Los coches en mejor estado y de mayor valor relativo vuelven a quedar fuera del mercado y el proceso se repite hasta que solo quedan los peores coches, los “lemons”. De ese modo y al contrario de lo esperable de la “mano invisible”, la autorregulación propia de los mercados, no siempre lleva a un mercado óptimo. Ni siquiera cuando los individuos actúen en la búsqueda de su propio interés y sin intermediaciones del Estado. Sólo distinguiendo entre “limones” y “melocotones” mejorará la situación del mercado.

Otros buenos ejemplos.

Habría otros buenos ejemplos de “mercados de limones” y en un reciente e interesante Hilo de Twitter se explica uno de ellos; el de la Ciencia Académica. Así, en este mercado -un “océano rojo”- los investigadores compiten por los fondos para hacer sus estudios. La expectativa de los financiadores es hacer estudios de buena calidad (“melocotones”) pero es mucho más rentable (más fácil, más barato, más rápido y con menor riesgo académico, etc.) hacer estudios de mala calidad (“limones”) y hacerlos pasar por “melocotones”, siendo habitualmente difícil distinguir los unos de los otros.

Considera el autor del Hilo, Noah Haber- economista de la Salud, investigador en el Carolina Population Center de la Universidad de North Carolina en Chapel Hill y autor del Blog MetaCausal– que el sistema actual de publicaciones científicas mediante revisión por pares (“peer review”) está lejos de conseguir distinguir y seleccionar las investigaciones de buena calidad, lo que podríamos relacionar con la actual crisis de la replicabilidad en Psicología, entre otras. Termina el Hilo haciendo referencia a un personaje de un videojuego (Portal 2) llamado Cave Johnson, autor de una frase que ha hecho fortuna, en traducción libre:

Cave Johnson.
Cave Johnson.

“Cuando la vida te dé limones no hagas limonada. ¡Devuélvele a la vida sus limones! ¡Cabréate! No quiero tus malditos limones, ¿qué demonios se supone que debo hacer con ellos? ¡Exige ver al Responsable de la vida! ¡Haz que la vida lamente el día que pensó que podría darle limones a Cave Johnson! ¿Sabes quién soy yo? ¡Soy el hombre que va a quemar tu casa! ¡Con los limones! ¡Voy a hacer que mis ingenieros inventen un combustible a base de limones para quemar tu casa!” (En Youtube, en inglés y español, AQUÍ)

En resumen…

…es importante saber que existen los mercados de “limones”, aquellos en los que – por diversas razones- sus incentivos seleccionan lo peor de ellos y los llevan a una situación de colapso que sólo se puede revertir con tiempo, esfuerzo y buenas prácticas que eviten el engaño en la calidad del producto o servicio en la base del problema. Al mal tiempo, …transparencia y calidad.

Whe live gives you lemons
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