Tuesday, October 22, 2019
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Economía Conductual y desarrollo profesional. Behavior & Economics

Amigos de Behavior & Economics, esta semana presentamos el artículo “Irrational career decision-making: connecting behavioural economics and career development” de…

By Andreea Leonte , in Artículos de divulgación , at 28 septiembre, 2019

Amigos de Behavior & Economics, esta semana presentamos el artículo “Irrational career decision-making: connecting behavioural economics and career development” de Redekopp D. E. (2017), en el cual se exponen los errores cognitivos que más impactan en las macro-decisiones, como la elección de la carrera académica o profesional, y algunas de las aportaciones de la Economía Conductual para la orientación vocacional, profesional o atención terapéutica.

La sociedad del siglo XXI es una sociedad de riesgo, que empuja a los individuos a dirigir sus vidas de manera proactiva para sobrevivir y progresar. Dirigir nuestras vidas implica un cierto grado de racionalidad, una toma de decisiones consciente y constante. Pero, desde los conocidos estudios con perros de Iván Pavlov y con todas las evidencias posteriores, no cabe duda de que la irracionalidad tiene un papel importante en nuestras decisiones.

La Economía Conductual, que se ha iniciado como una continuación del trabajo de los psicólogos cognitivos en materia de errores de juicio, revela la predictibilidad de la irracionalidad en la toma de decisiones. Todos, en mayor o menor medida, utilizamos sesgos y heurísticos cuando tomamos decisiones.

A veces, las consecuencias no tienen gran importancia, pero, otras veces, nos pueden modificar la vida drásticamente. En este segundo caso, se destaca la decisión de elegir una carrera educativa y/o profesional. Muchas veces se recurre a la ayuda de un orientador vocacional/profesional o de un terapeuta. Estos tienen la función de guiar hacia las mejores decisiones sobre el futuro profesional o de facilitar la resolución de problemas en el trabajo, entre otras. Pero incluso con ayuda y con un plan bien definido, la irracionalidad puede minar nuestro recorrido. Lo que se acuerda con el cliente en las sesiones de orientación no siempre se cumple.

 La Economía Conductual aporta conceptos útiles para entender por qué ocurre este incumplimiento y se plantea que la causa es el uso de un proceso de razonamiento fallido. Las personas, inconscientemente, hacen uso de ilusiones cognitivas o sesgos. Se describen a continuación los más relevantes para la elección del desarrollo profesional.

El efecto anclaje representa una dependencia a puntos de referencia. Las personas evalúan o toman decisiones en base a expectativas que se forman a partir de una primera pieza de información que reciben. Esta se convierte en un ancla o punto de referencia. Un ejemplo es que, a menudo, cuando se busca trabajo se compara el sueldo ofrecido con un valor base de esa profesión o con un salario mínimo, descartando todo lo que no se ajusta. Lo razonable sería tener en cuenta el sueldo que uno necesite, además de muchos otros aspectos que aporta un puesto de trabajo (vacaciones, condiciones legales del contrato, etc.).

Aversión a la pérdida o efecto dotación (endowment effect) se refiere al gran impacto emocional que provoca el perder algo, por encima del impacto emocional que tendría ganar lo mismo. Por esa razón, perder un trabajo se vive de forma mucho más dolorosa que obtener un puesto de trabajo nuevo. Ese sentimiento de pérdida también se da cuando se transfiere a los empleados a otros puestos del mismo nivel. A pesar de que no ocurre una degradación, ese cambio también se puede vivir como una pérdida.

El efecto del encuadre (framing effect) implica que las personas tomas diferentes decisiones en base a cómo se presenta la información, aunque esta sea la misma. Supongamos que a unos estudiantes se les informa que hay un 66,6% de probabilidades de ser rechazado en un programa de entrenamiento. A otros se les informa que 1 de cada 3 personas tiene la oportunidad de entrar en un programa así. En el primer caso, la mayoría no intentaría ni entrar en el programa, aunque la información sea idéntica.

Descuento hiperbólico o sesgo del presente (time discounting) supone que cuanto más tarde podemos recibir una recompensa, menos la valoraremos. Así, si queremos un aumento de 100 euros para el mes que viene y se nos ofrece a cambio 200 euros para dentro de un año, es probable que queramos el más cercano en el tiempo. En cambio, si podemos aspirar a un aumento de 100 euros para el año siguiente y la contraoferta es el ingreso de ese valor en un plan de pensiones, probablemente elegiremos la segunda opción. Un aumento tan futuro y distante en el tiempo no tiene el mismo valor que uno muy cercano en el tiempo. Razonándolo, es preferible ganar el doble de dinero dentro de un año o tenerlo en mano más que en un plan de pensiones. Los sesgos implican que la irracionalidad en el momento de la decisión tiene más fuerza y decidimos en base al valor que le damos a la recompensa y no al valor real de la recompensa.

La falacia del costo hundido indica que solemos decidir en base a las inversiones pasadas como clave del éxito, aunque sea irrelevante. El ejemplo más claro lo encontramos en la inversión en una carrera académica. Si un estudiante se da cuenta en el tercer año de carrera que le disgusta lo que estudia, probablemente seguirá estudiando hasta el final por el valor que da a las inversiones pasadas en la carrera hasta ese momento.

El sesgo de confirmación hace referencia a la tendencia de las personas de buscar información que confirme sus creencias. En unas sesiones de orientación laboral, será difícil hacer que un cliente crea que no todos los jefes intentan pillarte haciendo las cosas mal, si esa es una creencia fuerte. En el trabajo, es muy probable que busque y preste atención a aquellos detalles que pueden confirmar su creencia. Por ejemplo, si un jefe le pregunta que tal la semana de trabajo, puede pensar que le está verificando.

La falacia de panificación es un sesgo que nos hace más optimistas a la hora de estimar el tiempo que nos llevará para cumplir con unas tareas o metas. En el contexto profesional, este sesgo puede llevar a un fracaso repetido por creernos capaces de hacer más cosas de las que podemos si la estimación de tiempo y de otros recursos sería más realista.

Crowding out o efecto desplazamiento se refiere a que la motivación extrínseca (p.ej. dinero) para cumplir con el trabajo puede disminuir la motivación intrínseca (p. ej. aprendizaje, utilidad en la sociedad). Los puestos de trabajo que implican la posibilidad de ganar comisiones por rendimiento pueden generar menos satisfacción e incluso menos productividad.

La ilusión de enfoque implica que no podemos pensar en ninguna circunstancia que afecte a nuestro bienestar sin distorsionar su importancia. Cuando pensamos en algo que queremos, por ejemplo, trabajar en una empresa concreta, le damos tanta importancia que creemos que nuestra felicidad depende de ello. No valoramos su importancia de manera racional y esta aumenta solo por enfocarnos en ello.

Existe muchos más sesgos que pueden modificar nuestro desarrollo tanto profesional como de otra naturaleza. A nivel cognitivo, la distinción entre dos sistemas de pensamiento es la que explica y predice nuestra irracionalidad. El Sistema 1, automático, rápido, que requiere poco esfuerzo, pero que nos puede llevar a tomar decisiones sesgadas. Una toma de decisiones racional, en cambio, se consigue con el uso del Sistema 2, más lento y que requiere más esfuerzo cognitivo.

Elegir qué estudiar o a qué profesión aspiramos supone una macro-decisión. Después de tomar una macro-decisión, llegar a la meta implica tomar una gran cantidad de micro-decisiones: cada paso que demos directa o indirectamente hacia la meta. En el primer proceso, predomina la actividad del Sistema 2, lo racional. En cambio, en las decisiones del día a día, o nivel micro, el Sistema 1 tiene mucho impacto.

Imaginemos que decidimos estudiar un grado de Economía. Esa macro-decisión ya está tomada después de sopesar racionalmente lo que queremos, los costes, etc. En los primeros meses de estudio, salimos mucho de fiesta, nos levantamos tarde, faltamos a clases, etc. Detrás de todas esas acciones, están principalmente las micro-decisiones y el Sistema 1. El resultado de esas acciones (desinterés en los estudios, suspender exámenes, etc.) son procesadas por el Sistema 2, como pequeños fracasos en el recorrido académico (y en otras situaciones pueden ser éxitos). Racionalmente, sacaremos conclusiones sobre nuestro rendimiento, nos atribuiremos características (estudiar Economía no se me da bien) y puede llevarnos a alejarnos de la meta profesional, aunque sea lo que realmente queremos hacer.

Cuando se trabaja como orientador profesional o como terapeuta en temáticas relacionadas, es importante recordar que ninguna decisión es una decisión hasta que no se lleva a cabo. Dar a conocer la presencia de sesgos en nuestros procesos mentales, conversar abiertamente y guiar en los razonamientos permite a los que buscan ayuda a tomar micro-decisiones más racionales y en la misma dirección de una macro-decisión.

También cabe destacar el concepto de nudging o dar empujoncitos que implica moldear el comportamiento de las personas, cambiando la estructura de las opciones disponibles a elegir. Un ejemplo exitoso es que, en Austria, las personas deben solicitar NO ser donantes de órganos, siendo la tasa de donantes de un 99%. En cambio, en muchos otros países, se debe solicitar serlo y, por ejemplo, en Alemania la tasa de donantes no supera el 12%. Por lo tanto, en lugar de instar a las personas a ser racionales en todas sus decisiones, a través de nudging se aprovecha el gran impacto de la irracionalidad.

Tanto el Sistema 1 como el Sistema 2 son necesarios, pero para tomar macro-decisiones, como elegir una profesión, es importante tener conocimientos sobre los errores cognitivos en los que podemos caer. No se trata de aspirar a ser puramente racionales, tal como plantearon las teorías económicas clásicas durante mucho tiempo. La Economía Conductual nos aporta una visión más realista sobre la toma de decisiones y no se debería ignorar ni a nivel personal ni a nivel profesional.